Yo te invoco, porque tú me respondes,
Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de
tus ojos y cúbreme bajo la sombra de tus alas.
Ego clamávi, quóniam exaudísti me, Deus; inclína aurem
tuam, et exáudi verba mea. Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi;
sub umbra alárum tuárum prótege
me.
Oremos:
Dios eterno y todopoderoso a quien confiadamente podemos llamar ya Padre
nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos,
para que podamos gozar, después de esta vida, de la herencia que nos has
prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Invoquemos, hermanos y hermanas, al Señor, que quiere que todos los seres
humanos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad:
Respondemos: Escúchanos, Señor.
Para que el Señor avive el corazón
de los fieles, los empuje a trabajar en la salvación de todos los seres humanos
y en el anuncio del Evangelio a todos los pueblos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que sean desterradas todas las
divisiones que separan a pueblos y razas, y se mantengan firmes en la sociedad
humana la igualdad y la justicia, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que los emigrantes, los
exiliados, los rechazados por la sociedad y abandonados puedan regresar a la
patria, y para que el Señor conceda a todos un corazón bondadoso para con los
pobres y forasteros, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Dios infunda en nuestros
corazones su Espíritu de amor; a fin, de que, revestidos con los mismos
sentimientos de Cristo, demos frutos de misericordia, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios de sabiduría y misericordia, que con tu poder diriges misteriosamente las
voluntades libres de tus criaturas; escucha nuestras oraciones y no permitas
que ninguno abuse del poder que ha recibido, sino que toda autoridad humana
sirva al bien común, de acuerdo con la palabra de tu Hijo, y la humanidad
entera te reconozca a ti como a único Dios verdadero.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Concédenos, Señor, ofrecerte estos dones
con un corazón libre para que tu gracia pueda purificarnos en estos misterios
que ahora celebramos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
[Misa] [pref
A B C]
Los ojos del Señor están
puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus
vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Ecce óculi Dómini
super timéntes eum, et in eis qui sperant super
misericórdia eius; ut éruat a morte
ánimas eórum, et alat eos in fame.
Oremos:
La participación frecuente en esta Eucaristía nos sea provechosa, Señor, para
que disfrutemos de tus beneficios en la tierra y crezca nuestro conocimiento de
los bienes del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.